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Mitos y Leyendas
MITOLOGÍA GRECO-LATINA
Los Titanes - 2ª parte
Océano (Continuación)
eracles/Hércules, un hijo de Zeus/Júpiter, en la aventura
mítica de los bueyes de Geriones, cede a Océano un papel relevante. Cuentan los
que estudiaron a los mitos, que para llegar a la isla de Eritia, situada en el
Occidente extremo, Heracles tuvo que afrontar como primera dificultad la de
atravesar el Océano, y para ello pidió prestada la "copa del sol", en la cual el
sol se embarcaba todas las noches para cruzar el Océano y después regresar a su
palacio situado en el Oriente del mundo.
Tras embarcar en la copa del sol, Heracles tuvo que amenazar al dios Océano con sus flechas, el cual lo sacudía con fuerza sobre las olas. Ante esa amenaza Océano se amedrentó y la travesía de Heracles pudo ser tranquila.
Inicialmente en Grecia, debido al carácter abstracto de Océano, éste no fue objeto de culto ni se fraguaron grandes leyendas sobre él, pero a partir del periodo helenístico, desde finales del siglo IV a.C., su consideración fue notable y las personificaciones del dios fueron constantes.
El motivo del cambio de orientación religiosa en ese periodo de la antigua Grecia hacia las divinidades primigenias, fue el recelo que sobre los dioses olímpicos se forjó en los hombres que vivieron los tiempos helenísticos, que se veían sometidos a sus caprichos y al juego arbitrario con sus destinos. Y así, el mundo helenístico fue orientando su fervor religioso hacia otras divinidades que, en el caso de Océano, se ofrecía como elemento primordial dentro del Cosmos.
Detalles del mosaico de Arione (Piazzaa
Armerina, Sicilia), donde se representa al dios Océano y otros elementos
marinos.
El protagonismo religioso de Océano fue acrecentándose, y ello quedó reflejado en la numerosa iconografía surgida sobre todo en sus orillas, localizadas especialmente en las costas del norte de África, promovidas por el imperialismo romano.
Fuente: Mitología greco-romana, René Menard